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Porcos, gochos, cochinos y otros cerdos que pasan del olvido al éxito


Madrid - 2012-03-02 15:58:30
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Por Aitor Méndez


Sin Apocalipsis ni hecatombe nuclear de por medio, estar entre los tres últimos ejemplares de tu especie sobre la faz de La Tierra no es una situación tan dramática si cuentas con quien trabaje para evitar tu extinción, como ha sucedido con varias razas porcinas en España al borde de la desaparición.

El Porco Celta en Galicia, el Cochino Negro Canario, el Gochu Asturcelta, el Porc Negre Mallorquí o el Chato Murciano, son ejemplos de cómo el esfuerzo y el trabajo de años han logrado rescatar del olvido a estas especies.

El Chato Murciano es quizás uno de los casos en donde se apostó por rescatar una especie a partir del menor número de ejemplares imaginable; dos hembras y un sólo macho.

El presidente de la Asociación de Criadores de Chato Murciano (Achamur), José Reverte, tras 15 años de trabajo, cifra ahora el censo de esta raza en torno a las 350 madres y unos 40 verracos.

Desde una situación parecida partía el Gochu Asturcelta, que desde los tres machos y cinco hembras localizados en 2005, se han convertido en más de 400 reproductoras y 130 verracos, tal y como ha detallado el secretario ejecutivo de su Asociación de Criadores, ACGA, Juan Menéndez.

Desde finales del pasado año, el "gochu'l país", como también se le conoce, cuenta con su propia marca de calidad y más demanda que oferta para abastecer a un número creciente de carnicerías y sidrerías que quieren poner el cerdo astur en su carta.

Con 20 hembras de la Isla de La Palma comenzó la recuperación del Cochino Negro de Canarias y ahora son más de 600 madres y 100 machos presentes en todo el archipiélago, salvo en El Hierro y La Gomera, según ha estimado el vicepresidente de la Asociación de Criadores de esta especie (Accnc), Rafael Rieras.

Rieras insiste en que el consumidor busque la certificación que acredita la pureza de la raza cuando consuma carne de esta especie en hoteles, carnicerías o las grandes cadenas de distribución que trabajan en las islas.

Quizás uno de los casos de mayor éxito sea el del Porco Celta, del que ya han disfrutado de su carne en puntos tan remotos del planeta como Alemania o Japón y que pone ahora sus ojos en otros destinos como Dubai.

La recuperación de la especie, según ha indicado el coordinador de la Asociación de Criadores de Ganado Porcino Celta (Asoporcel), José Antonio Carril, comenzó en 1999 con 60 hembras y 25 machos y en la actualidad se registran en torno a 800 reproductoras y 90 verracos para atender a una demanda creciente.

También han degustado los japoneses la carne y derivados del Porc Negre de Mallorca, una raza recuperada gracias a la demanda de la industria transformadora para la elaboración de la sobrasada más tradicional.

El presidente de la Associació de Ramaders de Porc Negre Mallorquí Selecte (Arpnm), Bartolomé Torres, ha señalado que la apuesta por la especie comenzó hace cerca de 20 años con 100 madres y 10 sementales, que se han multiplicado hasta alcanzar las 1.200 hembras y 90 cerdos destinados a la proliferación.