Ganadería - Vacuno


Vacuno de carne: un final de año sostenido por la escasez


Salamanca - 2025-12-30 15:36:16
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El mercado del vacuno de carne despide 2025 con una sensación ambivalente. Los precios han cerrado en niveles elevados, pero lo han hecho más por la falta de animales disponibles que por una fortaleza real del consumo. Esta diferencia, aparentemente sutil, es clave para entender el momento actual del sector y los riesgos que se perfilan en el inicio de 2026.

 

Durante el mes de diciembre, las principales lonjas han mostrado un comportamiento homogéneo: cotizaciones firmes, subidas contenidas y comentarios cada vez más prudentes. La Lonja de Binéfar, especialmente clarificadora en su lectura semanal, ha insistido en que el mercado se mantiene tensionado por la escasez de oferta, pero con un equilibrio delicado. El mensaje ha sido recurrente: cuando el animal completo no se vende con fluidez, el sistema se resiente. Si el lomo no sale, el ternero sufre.

 

Este cierre de año no ha estado marcado por la euforia, sino por una tensión sostenida. La hostelería ha seguido actuando como sostén de la demanda, mientras que la gran distribución ha mostrado mayores dificultades para repercutir los precios al consumidor final. El mercado ha comprado, pero lo ha hecho con cautela, midiendo riesgos y ajustando márgenes.

 

A este escenario se ha sumado un elemento determinante: la dermatosis nodular contagiosa. Más allá del impacto sanitario directo, la enfermedad ha condicionado movimientos, entradas en granja y decisiones comerciales, contribuyendo a estrechar aún más la oferta disponible. El precio ha encontrado ahí un apoyo claro, aunque sustentado en una situación excepcional que no puede prolongarse indefinidamente sin efectos colaterales.

 

Los mercados con mayor volumen, como Salamanca, han aportado una señal reveladora: cuando aumenta la asistencia, los precios dejan de subir y aparecen dificultades para cerrar tratos. No se trata de falta de interés, sino de límites reales en la capacidad de absorción del mercado interior, especialmente en un contexto de inflación acumulada y mayor sensibilidad del consumidor al precio final.

 

A esta realidad se suma la incertidumbre del canal exterior. La exportación ha funcionado en 2025 como una válvula de escape imprescindible, pero lo ha hecho en un entorno cada vez más competitivo y sensible a los precios. Cualquier ajuste en los flujos comerciales, cambios regulatorios o pérdida de competitividad puede trasladar presión de forma inmediata al mercado nacional, que difícilmente podría absorberla en solitario.

 

Tampoco puede obviarse el impacto que estos niveles de precios tienen sobre la planificación en las explotaciones. Los ganaderos han visto mejorar ingresos en un contexto de costes elevados, pero también se enfrentan a decisiones complejas sobre reposición, cebado y ritmos de salida. La volatilidad, incluso cuando se produce en niveles altos, introduce incertidumbre y dificulta la toma de decisiones a medio plazo.

 

El vacuno de carne entra así en 2026 con precios altos, pero con un equilibrio muy ajustado. El primer trimestre estará condicionado por tres factores clave: la evolución sanitaria, el comportamiento del consumo tras las fiestas y la capacidad de la exportación para seguir actuando como válvula de escape. La combinación de estos elementos determinará si el mercado consolida una estabilidad razonable o entra en una fase de corrección.

 

El cierre de 2025 deja una conclusión clara para el sector: los precios sostenidos por la escasez no garantizan estabilidad a largo plazo. El reto del nuevo año será recuperar un equilibrio más sólido entre oferta, demanda y valor del animal completo. Hasta entonces, prudencia y análisis. Enero suele ser un mes exigente, y el mercado no suele perdonar los excesos del final de campaña.