Blanco (COAG): La reforma de la PAC tendrá un impacto nefasto en el modelo social de agricultura
La reforma de la Política Agraria Común (PAC), tal y como está planteada en estos momentos por parte de la Comisión Europea (CE), tendría un impacto "nefasto" para el modelo social de agricultura, por lo que, entre otros aspectos, debería garantizar las producciones de los países europeos.
La reforma de la Política Agraria Común (PAC), tal y como está planteada en estos momentos por parte de la Comisión Europea (CE), tendría un impacto "nefasto" para el modelo social de agricultura, por lo que, entre otros aspectos, debería garantizar las producciones de los países europeos.
Así lo ha asegurado a Efeagro el secretario general de COAG, Miguel Blanco, quien ha explicado que si se aprobase la reforma tal y como está en la actualidad "el impacto sería nefasto y muy duro, sobre todo para un modelo que es mayoritario en Europa y también en nuestro país que es el modelo social de agricultura".
Por ello, ha abogado por aplicar el principio de preferencia comunitaria y por un replanteamiento del actual marco de liberalización comercial a través de las negociaciones con la Organización Común de Comercio (OMC) y los acuerdos de libre comercio de la UE con países terceros.
Blanco ha añadido que la PAC para el próximo periodo 2014-2020 debe apostar por mantener una producción agrícola, que es la base de la alimentación, "para no caer en una dependencia suicida del exterior".
Sin embargo, "se está convirtiendo en todo lo contrario", "en una reconversión agraria" que "está expulsando del campo a los verdaderos profesionales", ha considerado.
Ha advertido de que "se está cayendo en lo que los mercados, fundamentalmente controlados por las grandes corporaciones financieras, las grandes agroexportadores y la gran distribución, quieren; y es la desregulación y dependencia del exterior para comprar barato para ganar márgenes comerciales".
Esta situación no beneficia ni a consumidores, ni menos aún a la estructura productiva, ha asegurado Blanco, quien ha insistido en que hoy es más necesario que nunca cambiar este planteamiento.
Ha planteado que esta reforma "prácticamente no incluye nada que tenga que ver con la intervención, con el control de las importaciones" y ha pedido que los controles y niveles de exigencia que imponen a las producciones comunitarias sean las mismas para las de países terceros.
Ha recordado que esta reforma se centra fundamentalmente en los subsidios agrarios y "estos nunca van a ayudar a resolver el problema de las rentas agrarias y la caída de los precios en origen", uno de los grandes problemas del sector primario.
Según COAG, ante la ausencia de propuestas de medidas de mercado, la Unión Europea debe cambiar su política de desregulación de los mercados e instaurar mecanismos que eviten la volatilidad de los precios y la fluctuación de los mercados agrícolas y que garanticen unos precios a los agricultores que superen sus costes de producción.
Por ello, ha criticado que esta reforma suponga un avance en la desregulación de los mercados y que no se controle la cadena agroalimentaria, donde "está ganando posición de dominio la gran distribución a costa de consumidores y productores".
A su juicio, la apuesta de la Comisión por una política de ayudas cada vez más desvinculadas de la producción, desacopladas, "favorecen el absentismo y no la profesionalidad al agricultor activo".
Las ayudas deben estar "vinculadas a la producción y a los profesionales que verdaderamente trabajan y viven de la actividad agraria" y deben servir para impulsar la viabilidad de las explotaciones y la generación del empleo, a través del desarrollo de una agricultura profesional y sostenible, ha resaltado.
Desde COAG proponen un modelo alternativo de pagos directos basado en el empleo ocupado en las explotaciones, para conseguir que la actividad agraria sea viable económicamente por sí misma.