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El pacto UE-Australia, entre la valoración de la industria y el temor de la ganadería

24 de Marzo de 2026 0 votos
El pacto UE-Australia, entre la valoración de la industria y el temor de la ganadería
Rebaño ovino en Australia, uno de los sectores que más preocupación genera en la ganadería europea tras el acuerdo comercial con la UE
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El acuerdo de libre comercio sellado entre la Unión Europea y Australia genera expectativas y es valorado, en términos generales, por la industria alimentaria pero, en cambio, levanta temores para el sector primario, en especial para el ganadero-cárnico.

Tras conocerse ese pacto alcanzado entre ambas zonas del mundo, la cadena agroalimentaria española ha comenzado a analizar los pormenores de un acuerdo que llega tras los alcanzados con la India y con los países del Mercosur, y que, según la Comisión Europea, busca reforzar la diversificación comercial, estrechar la relación con Australia y mejorar el acceso a materias primas críticas.

El pacto UE-Australia, entre la valoración de la industria y el temor de la ganadería
La producción ganadera australiana centra parte de las críticas del campo europeo, que teme una competencia desigual en productos sensibles como el ovino y el vacuno

 

El sector primario

El director general de Cooperativas Agro-alimentarias, Gabriel Trenzado, ha rechazado, en declaraciones a Efeagro, las concesiones “desproporcionadas” a Australia e “inaceptables” en sectores especialmente sensibles como la carne de vacuno, del ovino, del azúcar y del arroz.

Trenzado ha añadido que, en el vino, Australia es el “mayor exportador” por detrás de la UE y que este acuerdo puede provocar “distorsiones” en un momento delicado para la vitivinicultura española, por lo que ha pedido vigilancia y salvaguardias.

Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y Unión de Uniones ya se han pronunciado al respecto, en notas y vídeos difundidos a los medios, y coinciden en su crítica al acuerdo.

El director de la Oficina ante la UE de Asaja, José María Castilla, cree que el campo “vuelve a ser moneda de cambio a costa de coches y químicos europeos” y ha pedido “responsabilidad” a los eurodiputados que tendrán que ratificarlo para que voten en contra del mismo.

Desde Asaja tienen claro que hubiesen dado su visto bueno al acuerdo si los sectores sensibles hubiesen quedado fuera.

Para el secretario general de COAG, Miguel Padilla, se trata de una “traición” a los agricultores y ganaderos porque los estándares de producción australianos son, a su juicio, “incompatibles” con los exigidos en la UE.

Además, ha asegurado que la UE se abre a la entrada de cordero “congelado” que llegará en “contenedores frigoríficos” y sobre el que, según advierte, “no sabremos con total seguridad si ha sido engordado con hormonas de crecimiento prohibidas en Europa”.

“Gracias al acuerdo, el cordero competirá en el mismo lineal, sin que el consumidor pueda distinguirlo claramente”, ha avisado.

Por su parte, Unión de Uniones ha denunciado “la deriva preocupante” de la política comercial comunitaria en un contexto “especialmente delicado para el sector”, marcado por la incertidumbre sobre la futura Política Agraria Común y sus posibles recortes.

Precisamente desde la interprofesional del ovino y caprino de carne (Interovic), su presidente, Raúl Muñiz, lamenta que el sector se enfrentará a una competencia “que no es comparable” porque, según recuerda, “nuestros ganaderos cumplen con las normas más exigentes del mundo”, mientras que el producto importado “no siempre está sujeto a las mismas condiciones”.

En el caso de Australia, alerta de que la producción australiana opera bajo estándares distintos a los exigidos en la Unión Europea, incluyendo, según denuncia, el uso de hormonas, antibióticos como promotores del crecimiento, prácticas de manejo cuestionadas desde el punto de vista del bienestar animal o condiciones de transporte más laxas.

La patronal hortofrutícola Fepex, que está valorando los posibles efectos del acuerdo, sí ha explicado que la balanza comercial de frutas y hortalizas de España con Australia es positiva: en 2025 se exportaron 432 millones de toneladas por valor de 1.949 millones de euros, mientras que se importaron 102 millones de toneladas por valor de 181 millones de euros.

 

Reacción de la industria

Desde la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) han valorado este acuerdo en un escenario de incertidumbre internacional y comercial, en línea con la idea defendida por Bruselas de que el pacto abre mercado y refuerza la relación estratégica con Australia.

Este acuerdo acerca a los alimentos españoles “aún más” a este “importante mercado”, ha reconocido FIAB, sin olvidar la necesidad de proteger a los sectores más sensibles.

FIAB ha adaptado su plan de promoción al contexto geopolítico y, con respecto a Australia, este año en septiembre acudirá también a la feria Fine Food de Melbourne.

Desde la patronal de industrias cárnicas Anice, creen que cualquier acuerdo comercial “conlleva riesgos”, por lo que “deben ir siempre acompañados” de cláusulas de salvaguarda “eficaces”.

No obstante, ha reconocido que estos pactos pueden abrir, “a medio y largo plazo”, oportunidades “relevantes” para el acceso a nuevos mercados, la diversificación comercial y el posicionamiento internacional.

Desde otros sectores cárnicos, como el del cerdo ibérico, la interprofesional Asici ha asegurado que Australia no se sitúa entre sus “prioridades estratégicas”, pero valoran positivamente el acuerdo si contribuye a la eliminación de barreras arancelarias y facilita la diversificación de mercados en condiciones “preferentes de acceso”.

El director general de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), Rafael Pico, ha declarado a Efeagro que el acuerdo hará “más sólidas” las relaciones entre la Unión Europea y Australia, si bien las ventas de aceite de oliva español al mercado australiano ya cuentan con arancel cero.

Pico ha explicado que Australia ha sido históricamente un importador de aceite de oliva, con unas compras anuales de 54.000 toneladas, de las que un 65 % son de origen español (29.000), aunque también ha apuntado que el país austral es productor olivarero y mantiene intereses “defensivos”, por lo que el acuerdo puede propiciar unas relaciones “más propicias y cercanas” gracias a la apertura comercial.