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Barcelona ha registrado por primera vez un caso de peste porcina africana (PPA) dentro de su término municipal, un hallazgo que ha llevado a la Generalitat a ampliar las restricciones de acceso al medio natural a todo el Parque Natural de Collserola. El nuevo positivo, según explicó el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, está vinculado al mismo foco detectado días antes en Sant Just Desvern, lo que confirma que el brote sigue avanzando hacia el sur del área metropolitana.
La decisión supone un endurecimiento de las medidas de contención en una zona especialmente sensible por su proximidad a núcleos densamente poblados y por el intenso uso recreativo de Collserola. Hasta ahora ya existían limitaciones de acceso por el lado norte del parque y en los flancos próximos a los ríos Llobregat y Besòs, pero la entrada de Barcelona en la zona de alto riesgo obliga a cerrar también el acceso desde la capital catalana, es decir, por el sur.
El conseller ha querido transmitir un mensaje de calma a vecinos, trabajadores y usuarios habituales del entorno del parque, al subrayar que se podrá seguir acudiendo a negocios, equipamientos y paradas de transporte público. La restricción afecta al acceso al medio natural y responde a una estrategia muy concreta: evitar que la presencia humana ahuyente a los jabalíes y permitir que los equipos desplegados puedan realizar las capturas en condiciones de seguridad y eficacia.
La Generalitat considera que en los próximos días será necesario aplicar actuaciones muy contundentes de captura de jabalíes, en un intento de frenar la expansión del virus en una sierra donde la presencia de esta especie lleva años siendo un reto de gestión. El propio Parque Natural de Collserola recuerda que el jabalí es el gran mamífero más relevante del espacio protegido y que su proliferación y habituación al entorno urbano han obligado desde hace tiempo a reforzar el seguimiento de sus poblaciones.
Desde que aparecieron los primeros casos en Cerdanyola del Vallès el pasado noviembre, las restricciones en el medio natural comenzaron en un radio inicial de seis kilómetros y se han ido ampliando conforme surgían nuevos positivos fuera de la llamada “zona cero”. La progresión del brote ha ido incorporando municipios como Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Sant Just Desvern y ahora también Barcelona, lo que da idea de la dificultad para contener un virus en un espacio abierto, densamente transitado y sin posibilidad real de aislamiento físico total.
Ordeig ha rechazado que haya habido fallos en la estrategia de contención y ha admitido que el desplazamiento del virus hacia el sur era un escenario contemplado desde el principio. Blindar completamente Collserola era inviable, según ha venido sosteniendo el Govern, porque se trata de un entorno natural y periurbano en el que no pueden instalarse cerramientos efectivos a gran escala. En la práctica, el brote ha terminado alcanzando el límite urbano de Barcelona, donde el avance hacia el sur ya tropieza con la propia ciudad y el mar.
Con este nuevo caso, ya son 18 los municipios incluidos en la zona de alto riesgo: Badia del Vallès, Barberà del Vallès, Cerdanyola del Vallès, Montcada i Reixac, Polinyà, Ripollet, Rubí, Sabadell, Sant Cugat del Vallès, Sant Quirze del Vallès, Santa Perpètua de Mogoda, Terrassa, Molins de Rei, el Papiol, Sant Feliu de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Sant Just Desvern y Barcelona. La extensión territorial del dispositivo refleja la magnitud de una crisis sanitaria animal que, aunque no se transmite a los humanos, sí obliga a extremar la vigilancia por su impacto potencial sobre la fauna silvestre, la bioseguridad y el sector porcino.